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Hace mas de 30 años, Chile ratificó la Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW). A pesar de este compromiso, y los avances logrados, hasta hoy siguen existiendo esas desigualdades y desconocimiento sobre la materia. Una de las medidas más común ha sido la exigencia (mínima) de incluir más mujeres a través de una cuota o la paridad. Al mismo tiempo, la paridad sólo es un primer paso, y la desigualdad de género sigue siendo un desafío importante por numerosas razones.

Primero, la idea que la equidad de género es “asunto de mujeres”, asigna la responsabilidad a las mismas mujeres para generar el cambio, mientras que invisibiliza la diversidad de géneros presentes en toda sociedad. Así, un segundo paso requiere sensibilización para que toda la sociedad comprenda cómo nuestras ideas sobre hombres y mujeres inciden en nuestras relaciones e interacciones con otras personas. Cuando no consideramos género, estamos discriminando aun cuando no es nuestra intención.

Segundo, para poder eliminar toda forma de discriminación por temas de género, es necesario visibilizar los estereotipos y roles tradicionales de género para así reconocer y respetar la diversidad de géneros presentes en la sociedad. Además, es necesario considerar cómo otras formas de discriminación (clase, orientación sexual, nacionalidad, edad, entre otras) aumenta la marginalización y discriminación.

Tercero, asumir un enfoque de género implica considerar las responsabilidades de cada uno y cada una en el hogar. En muchos casos, debido a la naturalización de los roles tradicionales de género, la mujer sigue siendo la encargada principal de cuidado dentro de su hogar, enfrentando a menudo una doble jornada de trabajo. Así, para ampliar sus opciones y oportunidades laborales, un tercer paso implica definir e implementar estrategias para que todos y todas puedan compatibilizar sus compromisos laborales y familiares.

Cuarto, la esfera pública y el mercado laboral siguen siendo liderados por hombres. En los pocos casos donde mujeres han logrado posiciones de autoridad, a menudo enfrentan mayor cuestionamiento por el hecho de ser mujer. Acusan a las mujeres de ser histéricas, mientras que los hombres son apasionados; las mujeres son agresivas, mientras los hombres son asertivos. Para enfrentar este nudo crítico, un cuarto paso es establecimiento de programas de acompañamiento organizacional para transformar la cultura organizacional. Es de suma importancia que la responsabilidad sea colectiva para fortalecer confianzas y disminuir las micro-agresiones.

A menudo lograr igualdad de género parece muy complejo al estar tan arraigados los roles tradicionales de género en nuestras prácticas, valores y organizaciones. Al mismo tiempo, cada iniciativa que busca aumentar el conocimiento y reducir la discriminación permite transformar nuestras interrelaciones y mejorar nuestro bienestar.

Jeanne Simon Rodgers,

Cientista Política, Doctorado en Estudios Internacionales.
Administración Pública y Ciencia Política
Universidad de Concepción

28 mayo, 2019

Avanzar hacia la igualdad de género requiere mucho más que la paridad de género

Hace mas de 30 años, Chile ratificó la Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW). A pesar de este […]