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El extenso calendario electoral que inició en octubre de 2020 y que finalizará en 2022 con la votación del Plebiscito Constitucional de Salida, ha provocado en Chile un mayor interés en torno a los desafíos que enfrenta el sistema democrático. Como una forma de aportar al debate social y la reflexión, las y los alumnos de la asignatura de Fundamentos de la Ciencia Política 2021, a cargo del profesor Sergio Toro Maureira, organizaron el seminario “Chile, ¿una democracia nueva?”, actividad virtual que fue conducida por el estudiante de Administración Pública y Ciencia Política Lucas Hidalgo Tapia y que contó con las exposiciones de Fernando Rosenblatt, profesor de la Escuela de Ciencia Política de la Universidad Diego Portales, Constanza Valdés, codirectora de la Comisión Legislativa y de Políticas Públicas de la Asociación de Abogadas Feministas, del investigador del Instituto Milenio Fundamento de los Datos, Juan Pablo Luna y la destacada académica y politóloga de la Universidad de Concepción, Jeanne W. Simon.

Fernando Rosenblatt, quien estudia los determinantes de la reproducción del involucramiento en organizaciones partidarias en América Latina, dio el vamos a las exposiciones con una interesante mirada a los partidos políticos en Chile. El académico se refirió a la crisis que involucra a estos grupos y los objetivos que debiesen perseguir. “En democracia los partidos deben cumplir con dos elementos fundamentales, por un lado, la coordinación horizontal en elecciones y entre elecciones y, por otro lado, la capacidad de estas organizaciones de agregar intereses verticalmente desde la sociedad, movilizar o ser intermediarios de los intereses colectivos y de las demandas de la ciudadanía”. En esta línea, el investigador explicó que gran parte de las dificultades y el proceso de desinstitucionalización que enfrentan las organizaciones partidarias tradicionales se debe a su incapacidad de representar los intereses de las personas.

Juan Pablo Luna, autor del libro «Segmented representation: political party strategies in unequal democracies» (2014), entregó dos versiones respecto a los orígenes de la democracia chilena. “Si uno mira la literatura, lo que encuentra son distintos argumentos de cuando se democratiza el país, y en qué periodo Chile es democrático desde una perspectiva liberal-democrática. Las dos puntas de este argumento están en Samuel Valenzuela, quien argumenta que la democracia chilena empieza a consolidarse a partir de 1988 y en el momento en el cual los conservadores deciden empujar una apertura del sistema y que de ahí viene la tradición y las claves de una democracia de larga duración. Mientras que en el otro lado están Huber, Rueschmeyer y Stephens, quienes sostienen que la democracia chilena sólo termina finalmente incorporando suficiente participación y sobre todo de clases subalternas justo antes de que se quiebre. Todo esto tiene que ver con la incorporación de las mujeres, el voto rural, la cédula única y también con la remoción final de los requisitos de propiedad para poder participar”, argumentó.

La Licenciada en Derecho, Constanza Valdés valoró cómo la revuelta social ha permitido la irrupción de nuevos actores y demandas sociales en la agenda pública-política. “Una de las expresiones que vimos con mucha fuerza fue a propósito, no solamente de las candidaturas al Proceso Constituyente, sino también de las municipales, y es que hemos visto como nunca que muchas candidaturas a nivel nacional se presentaron desde el mundo de la diversidad sexual, de las disidencias sexuales y que no sólo se presentaron, sino que también un número no menor de ocho personas resultó electo y además hubo número no menor de personas que no consiguieron ser electas, pero sí tuvieron altas votaciones, lo que también hace un análisis interesante respecto a las preferencias de las personas al momento de elegir. ¿Será la juventud? ¿Será que en Chile efectivamente hay una evolución en la transformación del pensamiento? O, ¿será que se constituye como una irrupción de una nueva actoria social? Yo creo que eso se podrá ir dilucidando con el paso de los años”, indicó la activista LGTBIQ+.

Jeanne W. Simon, coordinadora del Grupo de Investigación Interdisciplinaria en Derechos Humanos y Democracia de la UdeC, comenzó su intervención hablando en mapudungun como una manera de dar énfasis a la necesidad de construir democracia no sólo en el sistema político sino también abriendo espacios a los miembros de los pueblos originarios en la academia. La politóloga manifestó la importancia de los escaños reservados para el bienestar de la democracia chilena y cómo esta última ha ido mutando y abriéndose a nuevos grupos sociales. “El establecimiento de escaños reservados es un primer paso para reconocer que Chile tiene una deuda con los pueblos originarios. Esta medida permite su participación sin la intermediación de los partidos políticos que a menudo han establecido relaciones clientelares con ellos. Pese a que también pueden actuar como grupos de presión en movimientos sociales, son pueblos con el derecho de determinación y se requiere seguir avanzando a partir del respeto mutuo y la no discriminación”, finalizó.

Una vez terminada la ronda de preguntas, el profesor Sergio Toro agradeció a las y los expositores y destacó el trabajo de las y los estudiantes de la sección dos del curso de Fundamentos de la Ciencia Política en la organización y puesta en marcha del seminario. “Me parece que han hecho un trabajo descomunal en todo sentido, de mucha organización en todos los aspectos. Felicitaciones a todas y todos, sin dudas son un gran grupo y espero que sigan así durante los cinco años que les quedan de carrera”, indicó el académico.