TOUR DE GESTIÓN LOCAL DE RIESGOS Y DESARROLLO LOCAL

PRIMERA PARADA: VINOS Y COMIDA TÍPICA DE COELEMU

Con una mirada tradicional de la vitivinicultura del sur de Chile, respetuosa de la historia y cultura del Valle del Itata, las distintas viñas de Coelemu se vienen privilegiando lo natural, lo orgánico, lo auténtico, mostrando un vino chileno de calidad pero a escala humana, reflejo de las intenciones por mantener vivo el legado y costumbres campesinas muy propias del lugar. Es allí donde se conjugan en armonía el pasado y la modernidad de un valle que muestra orgulloso sus más de cuatro siglos de historia, desde que se plantaron las primeras vides alrededor de 1551, tras la fundación de la Ciudad de Concepción un año antes, a pocos kilómetros.

Influenciado por la colonización hispánica y especialmente por los conocimientos traídos desde Europa por los jesuitas, el vino se ha cultivado en el Valle del Itata por generaciones, habiendo en la actualidad un interés creciente por conocer más de esta cultura tan particular del país.

El clima es privilegiado para la producción de sauvignones, porque es una planta de gran vigor y necesita mucho nitrógeno. Se adapta muy bien y se logran aromas intensos y de excelente acidez, aunque el suelo es más difícil de trabajar. Pero se consiguen productos excelentes de variaciones de maduración temprana, como el pinot noir, por ejemplo. El malbec y el merlot también son dos variedades que se dan muy bien.

SEGUNDA PARADA: RECUPERACIÓN POST-TSUNAMI Y FRUTOS DE MAR EN DICHATO

Dichato es un pueblo costero conocido por su bahia cerrada con una playa extensiva de arena blanca y agua fría. Precisamente esta misma localidad, fue una de las que se vio más afectada por el tsunami generado por el terremoto de 27 de febrero de 2010.

La reconstrucción de Dichato, impulsado por el Ministerio de Vivienda y Urbanización, se realizó principalmente entre 2011 y 2013, construyendo un muro de defensa costero de 800 metros de largo y un paseo peatonal como un “parque de mitigación” ante un futuro tsunami.También se reconstruyeron cerca de 600 viviendas, algunas en sectores más altos y alejados del mar y otras como palafitos.

Además de su playa, es conocido por sus restaurantes que ofrecen picadas de mariscos y otros platos típicos de pescado de la cocina local a partir de la la enorme variedad de especies que se desarrollen sin problema en la zona.

En Dichato, siempre se inicia la comida con empanadas de mariscos y un pisco sour a la chilena.

Para el plato de fondo, hay una diversidad de platos tipícos a partir de los múltiples productos recien sacados del mar. El pastel de jaiba es, quizás, la mayor atracción de la gastronomía criolla, ya que este plato regocija cuerpo y alma. Se prepara en base a jaiba, incorporando cebolla, ajo, mantequilla, leche, pan marraqueta y queso rallado.

Otro plato típico es la paila marina (sopa de mariscos como choritos, almejas, machas, cholgas, navajuelas, picorocos y piure). Se dice que no hay sabor más reponedor. O se puede optar por el clásico cadillo de congrío, valorado por el poeta Pablo Neruda, preparado en base a este exquisito pescado, papas y cebollas.

Para las personas que prefieren pescado, reineta o salmón a la plancha, es un plato agradecido, sencillo y rico. Un poco de limón y listo.

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